La distancia entre el amor y las dudas
A veces la vida nos pide empezar de nuevo.
Nos invita a mirar atrás con gratitud, soltar lo que pesa y volver a caminar,
aunque no sepamos muy bien hacia dónde.
Porque incluso cuando el camino parece desvanecerse,
siempre hay algo (una chispa, una intuición, una luz) que nos guía de regreso a nosotros mismos.
A veces las huellas se borran,
y no queda más remedio que volver a pisar el camino.
Porque los sueños, igual que el mar,
también entienden de oleadas y de vientos.
Que los destellos de la mañana, la calma de la tarde
o la noche más estrellada orienten mis pasos.
Aunque a veces sean torpes, siguen siendo incansables.
Avanza.
Siente cómo el brillo de tu propio camino te guía.
No te detengas, aunque la oscuridad o la adversidad intenten confundirte.
Cada paso, incluso el más pequeño, te acerca a tu esencia.
Sigue avanzando,
porque solo así llegarás a bañarte en tu propia luz…
Esa que nace cuando dejas de temer la sombra
y te atreves a creer, una vez más, en ti.
Porque la distancia entre el amor y las dudas
es, siempre, encontrarte.






